lunes, 18 de marzo de 2013

Los días felices.

Todo aquel que atraviesa el corredor del Miedo
llega fatalmente al Último Espejo [...]
Leopoldo María Panero.

Las calculadoras demacradas de los días felices
ya no ríen ceros en los cajones ni
los papeles algo amarillos tienen filo siquiera
ni asoman los aciertos entre los dedos, como gatos
con sed y raspas en la memoria.
De los días felices poco
o muy poco
respiraciones quietas por almas vendidas que cortan
el mundo a la altura de la nuez
y de veintiún gramos en veintiún gramos se derrumba el océano
bajo la luna
haciendo derretirse los papeles y dando a
las calculadoras alguna otra utilidad.
Yo hace ya mucho que no parpadeo
en el estrecho pasillo con un espejo al fondo, de locos
de idos antes de que las llamas preñasen el
techo y la noche llegase tan arriba en
el cielo. Nadie busca calculadoras en los cajones en un impulso
de contar estrellas; nadie une los puntos en papeles
viejos y algo amarillos
porque todo está muy alto / muy lejos / muy oscuro.




En el tocadiscos:
Avishai Cohen  -  Soof

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