miércoles, 13 de octubre de 2010

Retrato (II).

El sujeto que trataré de retratar hoy es algo más que un muchacho. Esto puede tener muchas interpretaciones, por lo que aclararé que es menos que un dios. Tiene mucho pelo. Esto lo acerca al mundo de los animales, pero en ese campo me faltan datos. Hay estudios que apuntan a que tiene capacidad de raciocinio, incluso alto cociente intelectual. Pero los siguientes párrafos pondrán esto en entredicho.

No come cosas verdes. No come cosas que trisquen. Digamos como la cebolla. No rotundo. Puede comerse un elefante a la parrilla. Siempre que esté bien hecho. Ya no le gustan las setas. Creo que le dan dolor de cabeza. No fuma. Toma todo tipo de bebidas oscuras. Y cuanto más viejas mejor. La cocacola dice que es para las tuercas. Nunca para mezclarlo con un Jameson de 10 años. Lee como un poseso. Literalmente. Es experto en historia. Siempre le pregunto en los tríviales táctiles que hay en los bares. Tiene una especie de obsesión con temas de guerra. Me da la sensación que esto es lo que hace que la gente desconfíe de él. Aparte de sus habituales desvaríos. Va a bares y cafeterías solo. Pero conversa con cualquiera.

Hace algún tiempo encontró a alguien que le soporta. Nadie lo entiende. Es conocida como "--* Señora". *"Mi" cuando habla él; "su" cuando hablamos cualquiera del resto de habitantes del mundo. Hace deporte. Pero no adelgaza. Conduce rápido. Como un maldito temerario. Seguramente por eso usa coches no nuevos. Es estudioso de ingeniería, filosofía, historia, política... Pero nada colma su ansia. Es un político. Liberal, tengo entendido, pero no es Mariano Rajoy. Coquetea con el control de las masas, la aniquilación de seres poco productivos y pone en duda de la validez de la democracia es alarmante. Por eso también le teme la gente.

Se peina con agua. Nada de gomina. Pero para atrás. Como Mario Conde. Compra en las gasolineras. De forma adictiva y sin lógica aparente. Bebe RedBull para ser sociable. O para parecerlo. Aparece y desaparece. Ahora, en concreto, está desaparecido.

Y cientos de curiosidades más. Pero haría que nunca quisierais conocerlo. Y eso es lo último que pretendo.




En el tocadiscos:

jueves, 7 de octubre de 2010

Grafeno y ranas.

El Premio Nobel de física en 2010 ha sido para dos investigadores, Andre Geim y Konstantin Novoselov, por sus trabajos de "Groundbreaking experiments regarding the two-dimensional material graphene". Algo así como "Experimentos innovadores con grafeno (material bidimensional)".

Grafeno.

El grafeno es un material basado en el carbono y pariente cercano del grafito. Tiene el grosor de un átomo. Es gran conductor y enormemente resistente. Esta señorita explica bastante bien todo el engrudo. Dice la Wikipedia que el grafeno se conoce desde hace muchos años, aunque tiene valor práctico desde hace a penas un lustro. Ahora es la revolución. El silicio se sustituirá por el grafeno en la electrónica. Las pantallas serán inimaginablemente delgadas. Y habrá baterías que se cargarán de forma cuasi-instantánea.

Nanotubo.

Sigue la tecnología de materiales indagando en todo el abanico de posibilidades del carbono. Nanotubos, fulereno, etc., son puntos interesante para todos los que ahora acabamos nuestros estudios y no sabemos adónde dirigirnos. Se ve todo muy negro, pero quizá se vislumbre algo de luz al final del túnel.

Puede que siga habiendo esperanza para vosotros, jóvenes ávidos de demostrar que valéis para algo más que fumar porros y hacer botellón. Andre un poco menos, pero Konstantin es un simple muchacho treintañero con inquietudes científicas. Y ahora con un Nobel. No está mal.

El gran Andre Geim es una leyenda viva. Único individuo que ha recibido el premio Ig Nobel -por hacer que una rana levite gracias al diamagnetismo- y el Nobel. Esto demuestra que tampoco están tan lejos unos premios de otros. Pese a que hacer levitar una rana es mucho más divertido que experimentar con un material que ni siquiera se puede observara a simple vista.




En el cinexín:

miércoles, 6 de octubre de 2010

Primarias, secundarias y terciarias.

No entiendo nada. Bueno, un poco. Pero poco. Está bien que haya que cargarse a Zapaterito. Hay un montón de cosas en las que se ha columpiado y la ha cagado. Bien cagada. Me pone bastante nervioso. Le tiembla la mano. Es tan de izquierdas como Rajoy. Etcétera.

El principal problema, desde mi humilde punto de vista es que Marianico no es una alternativa. Para nada. Pero este no es el tema al que voy.

A lo mejor soy el único en España que lo piensa, pero lo de Madrid me ha parecido una lección. Nos encanta tildarnos de progresistas, liberales, demócratas y todos estos calificativos que suenan tan bien. Etiquetas de colores. Pero por otro lado funciona todo a base de dedo índice. Caciquismo en vena. Estamos acabando en el bipartidismo más absoluto. En el ámbito local es misión imposible que gobierne la lista más votada. Y en los propios partidos todo se decide por enchufe. Fiel reflejo de lo que hay en la calle. Ya decía mi abuelo que de lo que se come se cría.

Y resulta que yo qué sé por qué, ZP se saca de la enagua a Trini, que le parece una gran candidata para Madrid. La mete al meollo, y hay primarias. ¿Qué más da lo que pase después? Me parece maravilloso unas primarias. ¿O viene mal un poco de democratización en los partidos sectarios que tenemos gobernándonos? Jugó, se mojó, perdió la apuesta y punto. Si se hicieran más cosas así, seguro que Leirejín no estaba donde está. Ni muchos otros.

Aunque ya se sabe cómo va esto. El As dice que es el golpe de gracia para el entrenador. El Marca que un gran varapalo, pero no definitivo. Y el Mundo Deportivo, que es una demostración de buen juego en un partido amistoso. Yo me quedo con que al menos vimos un partido.


Acabo con la última gracia del politiqueo. El payaso Tiririca tiene que demostrar que no es analfabeto -único requisito para ser diputado, aunque yo creo que a veces se levanta la mano-. Y Romario y Bebeto se suben al carro. Lo de la Esteban es mucha miga, pero apuntaba bien hoy el Diario Montañés que quizá no fuera lo mismo si se presentan aquí Casillas y Arguiñano...





En el tocadiscos:

sábado, 2 de octubre de 2010

El acontecimiento imprevisto.

Llevaba el verano al hombro y escondía un par de sálvese-quien-puedas en el bolsillo. Pese a todo, caminaba como si nada. Se disponía a entrar en una tienda de discos a comprar el último éxito de la Original Dixieland Band, pero, de forma imprevista, fue atacado por un cerdo volador. No una libélula. No una avutarda. No una cigüeña. Un gorrino, puerco, marrano, cochino. Un cerdo volador. Este sorprendente acontecimiento hizo que sus planes cambiaran: compró el último disco de la Papa Bue's Viking Band.




La verdadera locura quizá no sea otra cosa que
la sabiduría misma que, cansada de descubrir
las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteli-
gente resolución de volverse loca.

Enrique Heine.









En el tocadiscos:   Tiger Rag (One Step) - Original Dixieland Jazz Band

viernes, 1 de octubre de 2010

Un vuelo más.

19:42 Paso el control de seguridad. Bien mis chapas, bien el DNI que llevaba en el bolsillo trasero de los vaqueros hacen pitar el arco. Mientras todo el mundo se descalza, yo paso con mis botas de montaña y con algunas leves caricias bajo mis axilas y en mis caderas del hombre vestido de verde.

19:49 Llego a la puerta número 10, correspondiente al vuelo de Rayaner número 5588 con destino Santander. Como de costumbre, la cola es de unos 20 metros. El embarque está previsto para las 20:00. El despegue para las 20:25. Me siento y espero leyendo un rato.

20:03 La cola comienza a moverse. No veo el final, pero supongo que ha duplicado su tamaño. Continúo inmerso en mi libro.

20:16 Me incorporo a la cola cuando está compuesta por tan solo 3 individuos. Como es habitual, mi tarjeta de embarque es la última del avión en ser comprobada. No es que me tengan manía, es que siempre espero sentado hasta el final para pasar.

20:20 Entro casi a empujones en el sucedáneo de autobús que nos llevará al aeroplano. La puerta cierra por poco.

20:26 Por la maravillosa ley de la física que hace que dos cuerpos no puedan ocupar un mismo espacio al mismo tiempo, pese a que he sido el último en subir al bus, soy de los primeros del bus en subir al avión.


20:39 Cuando el lío de colocación de equipaje de mano ha terminado y la gente va estando sentada, aparecen dos personas en silla de ruedas que tienen que ser acomodadas. En una dantesca operación estratégica llevada a cabo por una UTE de las azafatas-de-Rayaner con los chicos-de-la-empresa-de-transportistas-de-personas-que-van-en-silla-de-ruedas, se recolocan una serie de viajeros, y todo parece listo para el despegue.

20:45 Una voz con acento portugués (diría que portugués de Brasil) anuncia por una megafonía cuyo volumen atenta contra la salud que hay mucho tráfico en las pistas y que habrá que esperar para partir. Todos sabemos que la falta de previsión de la llegada de la gente con falta de movilidad* ha hecho que perdamos nuestro turno en la pista.
*A partir de ahora llamaré 'inválidos' a estas personas.

21:03 Los altavoces comunican que de momento no hay posibilidad de volar, que esperan poder dar una hora de despegue aproximada en no mucho tiempo.

21:12 Los altavoces dicen, primero en inglés y luego en castellano, que "la ruta aérea está muy ocupada, por lo que el despegue tendrá lugar en un máximo de 40 minutos. Repito: cuatro, cero". Eso sí, también dice que podemos ir al baño y movernos por la cabina. Algunos individuos abuchean. También se oyen quejas a voz en grito. Otros se ríen con ironía. Unos cuantos se levantan y van al servicio o simplemente salen al enormemente amplio pasillo.

21:13 Los altavoces anuncian con un tono de voz todavía más elevado y acelerado, que hay vía libre para salir, que nos demos prisa en colocarnos en nuestros asientos. Ahora la carcajada es casi general. 5 personas de mi zona del avión, incluyéndome a mí, estamos hablando por teléfono. Cada uno cuenta la historia a su manera.

21:16 El avión comienza a moverse. Pocos minutos después despegamos.

21:25** La señora sentada junto a mi, decide conversar conmigo. Tiene un hijo de unos dos años, que todavía no habla del todo bien. Parece simpática, pero no acabo de entender de qué manga se ha sacado que quiero dejar de leer el Diario de Ana Frank para hablar con ella.
**De aquí en adelante las horas son aproximadas, ya que no disponía de referencia temporal exacta.

21:40 La señora le da a su hijo una chocolatina y saca no sé de dónde un juego de hipopótamos que se comen peces. También saca 4 masas de plastilina a las que ella misma da forma de focas y entrega a su niño. Continúa hablando conmigo.

21:55 La señora compra dos botes pequeños de patatas Pringuels. Le ordena al niño que me ofrezca algunas. Me ordena que las acepte.

22:00 La señora compra una lata pequeña de Pepsi. Gracias no sé a qué dios, no me ofrece ni me ordena que beba.

22:10 La señora pide una revista de Ryanair, paradigma de la cultura, y decide comprarle una colonia a su marido. Pide encarecidamente opinión al azafato y le manda traer las muestras de las que disponga. Le pide a su hijo (itero que de unos dos años) que señale en la revista qué colonia quiere para su papá. El niño elige sin dudar. Llegan las muestras. Las pulveriza en sus muñecas. Y se las huele repetidamente. Tanto movimiento de manos me hace extrañarme y mirar. Error por mi parte. Me obliga a oler y dar mi opinión. Acaba comprando la que le da la gana.

22:25 Una niña unos asientos más atrás lleva llorando unos cinco minutos. De repente, el acompañante de una de las señoras inválidas empieza a gritar como un poseso. Le está gritando a la niña (de alrededor de 4 años) o a sus padres o a los tres a la vez o a nadie en concreto. La inválida también grita. Dos azafatas y un azafato tienen que intervenir. La señora de mi lado me mera con cara de resignación, y me cuenta sus aventuras de madre con hijo pequeño que grita y llora.

22:40 Aterrizamos. Por fin. La señora y su hijo salen al pasillo. El niño recibe indicaciones de que me tiene que dar o chocar la mano. Lo hace obediente y sonriendo. Parece bastante más cuerdo que su madre. Un momento después dice en su incipiente español que me quiere dar un beso. Y yo encantado; me gustan los niños. Otro momento después, igual de corto que el anterior, decide que me quiere dar un abrazo. Y esta vez lo expresa en un castellano claro como el agua. Medio avión observa como un muchacho de barba de 24 años que no sabe cómo se ha metido en este jaleo y un niño de unos dos años que no sabe en qué jaleo está metido se funden en un torpe abrazo.

22:50 Piso el suelo de Parayas. Estoy sonriendo.












En el tocadiscos: