sábado, 2 de mayo de 2026

Diario de un descenso a la nada (XXI).

Extrusión de aire metálico
vibrante como la cebolla,
como el tuétano de los juncos,
como los destellos dulcísimos de ginebra
que acaban y no acaban.

Mediodía que encoge ante nuestros ojos,
reunidos a mesa puesta, húmeda tú
y húmedos todos, llorando tu amor
que huele a ajo y puerro,
a plegaria, a ofrenda y penitencia.
Oremos.

Briznas metálicas nos impiden respirar,
paran el día si no nos movemos.
Santos de mármol, vacíos los vientres,
hechos de hambre áspera: de razón y sin razón.
¡Quietos!, este silencio nos pertenece.




En el tocadiscos:

sábado, 25 de octubre de 2025

Diario de un descenso a la nada (XX).

Hay un vacío grande que te sigue los pasos.
¿Quién me apartará del miedo?
¿Quién contendrá mi culpa?

Tu gesto neutro de abismo — pesa.
Las cejas alucinadas, la risa inocente
que se repite cada vez más nueva,
la espera que parece estar siempre empezando.
Esta jaula crece cada día, nos envuelve
y terminará por no ser: terminaremos por ser ella.

Hay un insecto de hielo despertando en tu cintura.
Buscas palabras que lo espanten, lluvias que lo ahoguen.
Un destello de vacío hecho jaula.
Un brillo cercano — más rápido y más oscuro cada vez.

El miedo me aparta de ti a carcajadas que no son tuyas
y ya nadie, nadie puede contener mi culpa.




En el tocadiscos:

domingo, 24 de marzo de 2024

Diario de un descenso a la nada (XIX).

Paradoja:
corristeis desde la mocedad delante de la miseria
y cuando por fin le dais esquinazo
es ya tarde.
Os queda la calma de penumbra y aire denso,
actualidad en aldeído fórmico
y a ti, un jardín laberíntico.

El ornamento te devorará, animales
se te cuelan en casa, la forma,
color, ¡nada cabe!
Riega ese cadáver exquisito
que no hay ya tiempo para paños tibios.

Flores ante la intemperie
son tu manifiesto,
tu resistencia.




viernes, 17 de noviembre de 2023

Diario de un descenso a la nada (XVIII).

Me laten las sienes, se me tiñen
las comisuras de un dulzor tenebroso
—créeme, que yo sé de presagios—.

El camino cuatro veces torcido, el puentuco,
las cagigas y los avellanos siseando
parecieran testigos cínicos de tu avance
con esa virgen a cuestas
repletita de monedas y secretos.
¡Ay, cuántas veces la miré sin entender!

Se disuelve el futuro a cuatro domingos por mes
o a sesenta pulsos por minuto
—que yo sé de sangre—.
La paciencia, sin avisar, dejó de quererte.




En el tocadiscos: Bill Evans - Some Other Time

jueves, 13 de julio de 2023

Una noche.

fuego negro no tiene lugar
muros de arena intentan parar esta luz
este rayo que taladra
las palabras me esperan en el fondo de una noche
que nunca llega